Cultivos

Espinaca

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Familia: Chenopodiaceae.                  Especie: Spinacea oleracea L.

Planta: En una primera fase forma una roseta de hojas de duración variable según las condiciones climáticas y posteriormente emite el tallo. De las axilas de las hojas o directamente del cuello surgen tallitos laterales que dan lugar a ramificaciones secundarias, en las que se pueden desarrollar flores. Existen plantas masculinas, femeninas y hermafroditas.

Sistema radicular: Tiene raíz pivotante, poco ramificada y de desarrollo superficial.

Tallo: Es estrecho de 30 cm. a 1 metro de longitud en el se sitúan las flores.

Hojas: Caulíferas, más o menos alternas y pecioladas, de forma y consistencia variables. Corlor verde oscuro. Pecíolo cóncavo y a menudo rojo en su base, con longitud variable, que va disminuyendo poco a poco a medida que sorporta las hojas de más reciente formación y va desapareciendo en las hojas que se sitúan en la parte más alta del tallo.

Flores: Las flores masculinas, agrupadas de 6 - 12 en las espigas terminales o axilares presentan color verde y están formadas por un periantio con 4 - 5 pétalos y 4 estambres. Las flores femeninas se reúnen en glomérulos axilares.

Soporta temperaturas por debajo de los 0ºC. La temperatura mínima mensual de crecimiento es de aproximadamente 5ºC. La adaptabilidad a temperaturas bajas es de gran importancia, dado que la mayor demanda de esta verdura coincide con el período otoñal-primaveral.

Es un cultivo muy exigente en cuanto a suelos y prefiere terrenos fértiles, de buena estructura física y de reacción química equilibrada, por tanto el terreno debe ser fértil, profundo, bien drenado, de consistencia media ligeramente suelto, rico en materia orgánica y nitrógeno, del que la espinaca es muy exigente. No debe secarse fácilmente, ni permitir el estancamiento de agua. En suelos ácidos con pH inferior a 6.5 se desarrolla mal, a pH ligeramente alcalino se produce enrojecimiento del pecíolo y a pH muy elevado es muy susceptible a la clorosis.

Las extracciones de nutrientes varían mucho en función del ciclo del cultivo, la variedad, el marco de siembra, etc. De forma general deberá realizarse de acuerdo a la siguiente proporción N-P-K  3 - 1 - 3. El suministro de fertilizantes debe ser muy rico y abundante, aunque habrá que tener en cuenta la fertilidad del suelo.

La carencia de boro se manifiesta en la espinaca con una reducción en altura, una clorosis intensa y las raíces muestran un color negruzco. En suelos con pH elevado la carencia de manganeso provoca una clorosis foliar, mientras que las nerviaciones quedan de color verde.

La administración de estiércol no debe realizarse directamente, sino en el cultivo que precede al de espinaca, ya que el ciclo vegetativo es muy rápido y no le da tiempo a beneficiarse de éste aporte, las raíces son muy delicadas y se hacen más susceptibles al ataque de hongos.