Cultivos

Fresón

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Familia: Rosaceae                   Género: Fragaria

Planta: Es de tipo herbáceo y perenne.

Sistema radicular: Es fasciculado, se compone de raíces y raicillas, las primeras que son perennes presentan cambium vascular y suberosos, sin embargo las segundas carecen de éste, son de color más claro y tienen un corto período de vida, estas últimas sufren una renovación fisiológica, aunque esta influenciada por factores climáticos, patógenos del suelo, etc. que pueden romper el equilibrio. La profundidad del sistema radicular depende del tipo de suelo y la presencia de patógenos, en condiciones óptimas puede alcanzar los 2 - 3 m., aunque lo más normal es que no sobrepasen los 40 cm.

Tallo: Está formado por un corto eje en forma cónica llamado "corona", en el que aparecen numerosas escamas foliares.

Hojas: Aparecen en roseta y se insertan en la corona, son largamente pecioladas y provistas de dos estípulas rojizas. Su limbo está dividido en tres foliolos pediculados, de bordes aserrados, tienen gran número de estomas, por lo que pueden llegar a perder gran cantidad de agua por transpiración. Las inflorescencias se pueden desarrollar a partir de una yema terminal de la corona, o de yemas axilares, la ramificaciones de éstas pueden ser basal (aparecen varias flores de porte similar) o distal (aparece una flor principal y otras secundarias de menor tamaño). La flor tiene 5 - 6 pétalos, de 20 a 35 estambres y varios cientos de pistilos sobre un receptáculo carnoso. Cada óvulo fecundado da lugar a un fruto de tipo aquenio.

Es un cultivo que se adapta muy bien a muchos tipos de clima. Su parte vegetativa es altamente resiste a helada, puede soportar hasta -20ºC, aunque los órganos florales quedan destruidos con temperaturas algo inferiores a 0ºC. A su vez son capaces de sobrevivir a temperaturas estivales de 55ºC. Los valores idóneos para una fructificación adecuada se situan alrededor de 15 - 20 ºC de media anual.

La estructura física del suelo y su contenido químico es un factor primordial para el desarrollo del fruto. Éste cultivo prefiere suelos equilibrados, ricos en materia orgánica, aireados, bien drenados, pero con cierta capacidad de retención de agua. Un suelo arenoso o fraco-arenoso y homogeneamente profundo se acercaría al ideal para su cultivo. En cuanto a las características físico-químicas que debe reunir el suelo se tiene:

pH: soporta bien valores entre 6 y 7. Situándose el óptimo próximo a 6.5 e incluso inferior.

Materia orgánica: Serán deseables niveles del 2 al 3%.

C/N: 10 se considera un valor adecuado para la relación carbono/nitrógeno, con ello se asegura una buena evolución de la materia orgánica aplicada al suelo.

Sales totales: Hay que evitar los suelos salinos, con concentraciones de sales que originen conductividad electrica en extracto saturado superior a 1 mmhos.com. puede empezar a registrarse disminución en la producción de fruta.

Caliza activa: Es muy sensible a la presencia de caliza, sobretodo a niveles superiores al 5%, que pueden ocasionar el bloqueo de hierro y su clorosis.

Es un cultivo muy exigente en materia orgánica, por lo que es combeniente un aporte de estiércol de alrededor de 3 Kg./m2. Se debe evitar el aporte de abonos orgánicos muy fuertes como la gallina, la palomina, etc.