Cultivos

Ajo

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Familia: Lilaceae, subfam. Allioideae         Nombre científico: Allium sativum L.        Orígen: Centro y Sur de Asia

Planta: Bulbosa, vivaz y rústica.

Sistema radicular: Tiene una raíz bulbosa compuesta de 6 a 12 bulbillos (dientes de ajo), están unidos en su base por medio de una peliculla delgada, formando lo que se conoce como "cabeza de ajos". Cada diente se encuentra envuelto por una telilla blanca, a veces algo rojiza, membranosa, transparente y muy delgada. De la parte superior del bulbo nacen las partes fibrosas que se introducen en la tierra para alimentar y anclar la planta.

Tallos: Se caracterizan por ser fuertes, de crecimiento determinado cuando son rastreros que dan a la planta un porte abierto, o de crecimiento indeterminado cuando son erguidos y erectos pudiendo alcanzar hasta 2-3 metros de altura. Según el marco de plantación, se suelen dejar de 2 a 4 tallos por planta. Los tallos secundarios brotan de las axilas de las hojas.

Hoja: Son largas, alternas, comprimidas y sin nervios aparentes.

Flores: Se encuentran contenidas en una espata membranosa que se abre longitudinalmente en el momento de la floración y permanece marchita debajo de las flores. Se agrupan en umbelas. Cada flor tiene seis pétalos blancos, seis estambres y un pistilo.

No es una planta exigente respecto al clima, aunque adquiere un sabor más picante en climas fríos. Para conseguir un desarrollo vegetativo vigoroso es necesario que las temperaturas nocturnas permanezcan por debajo de 16ºC. En pleno crecimiento vegetativo tolera altas temperaturas (por encima de 40ºC) siempre que tenga suficiente humedad en el suelo.

Los suelos de cultivos deben tener un buen drenaje, una humedad por debajo de la capacidad del campo es óptima para el desarrollo del cultivo. El ajo se adapta muy bien a la mayoría de los suelos donde se cultivan cereales, prefiere los terrenos francos o algo arcillosos, con contenidos moderados de cal y ricos en potasa.

En ningún caso deben plantarse ajos detrás de ajos, cebollas o cualquier especie perteneciente a la familia de Liliaceae. Tampoco es recomendable cultivar ajos después de haber cultivado remolacha, alfalfa, guisantes, judías, habas, espinacas, ni después de arrancar una viña o una plantación de frutales. Los cultivos precedentes al ajo que se consideran más adecuados son: trigo, cebada, colza, patata, lechuga, col y pimiento.

Como término medio, para obtener 1.000 Kg. de planta las necesidades de N-P-K son de 2,33%, 1,42% y 2,5%, respectivamente, aunque habrá que tener en cuenta la fertilidad del suelo. Los abonos orgánicos deben aplicarse uniformemente en el terreno algún tiempo antes de la siembra. El ajo puede ser susceptible de sufrir carencias de boro y molibdeno.