Cultivos

Albaricoque

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Familia: Rosáceas.                    Especie: Armeniaca vulgaris JUSS.                        Orígen: Asia (China) y África.

Planta: Este árbol puede superar hasta los 6 m. de altura, en la zona mediterránea se caracteriza por desarrollar con sus ramas una copa de aspecto redondeado. La corteza de su tronco es pardo-violácea y agrietada, sus ramas son rojizas y extendidas cuando el árbol es jóven, desarrollando una ramas secundarias de corto tamaño, divergentes y escasas. Las yemas latentes son frecuentes especialmente en aquellas ramas más viejas.

Sistema radicular: Raíz principal vértical.

Hojas: Arrolladas cuando son jóvenes, lisas, brillantes, irregularmente dentadas, ovales y algo acorazonadas en la base, del ápice acuminado, que disminuye gradualmente acabando en punta, con el haz de color verde oscuro y más pálidas en el envés. Se caracteriza por un pecíolo largo, con surcos y glanduloso.

Flores:
Suelen ser grandes y aparecer dispersas las unas de las otras, con caliz rojo y pétalos blancos o rosados, aparecen en primavera antes de la aparición de las hojas.

Fruto: Drupa globosa, amarilla y muy sabrosa, posee una piel más o menos anaranjada, teñida de rojo en la parte expuesta al sol, esta recubierta de una fina pubescencia y con un surco muy marcado, que aparece desde el pedúnculo hasta la parte opuesta, su pulpa esta más o menos adherida al hueso, más o menos jugosa y perfumada.

Su cultivo es propio de climas templados, aunque es resistente a los frios invernales. Devido a su temprana floración puede sufrir heladas tardías en las localidades más frías. Requiere calor en verano para así completar la madurez del fruto. Es resistente a la sequía. Se da mejor en exposiciones aireadas y soleadas de las mesetas y colinas que en las llanuras. La mejor altitud para su cultivo es la de 200-500 metros. En cuando al suelo exige suelos cálidos, secos, ligeros y profundos. La permeabilidad del subsuelo tiene una gran importancia en la explotación de este cultivo, pues todo estancamiento de agua es perjudicial para el albaricoquero. En tierras profundas toma un gran desarrollo dando lugar a unos frutos de gran calidad, sin embargo en peores tierras (Laderas secas), los árboles se desarrollan menos, pero los frutos resultan más perfumados.