Cultivos

Ciruelo

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Familia: Rosáceas           Género: Prunus.           Especie: Prunus domestica L.          Orígen: Caúcaso, Anatolia y Persia.

Planta: Árbol de tamaño mediano que alcanza una altura máxima de 5 - 6 m., posee un tronco de corteza pardo-azulada brillante, lisa o agrietada longitudinalmente, produce ramas alternas, pequeñas y delgadas, unas veces lisas y otras pubescentes y vellosas.

Sistema radicular: Posee raíces largas, fuertes, plegables y tortuosas, están poco ramificadas y poco profundas, las cuales prodecen con frecuencia vástagos.

Hojas: Es un árbol caducifolio de hojas oblongas, aserradas de color verde, lisas por el haz y pubescentes por el envés.

Flores: Aparecen en pequeños ramos cortos de un año de edad, son blancas, solitarias. Tienen un tálamo en copa, en cuyo borde se insertan los sépalos, los pétalos y los estambres, mientras que en el fondo se inserta el ovario en forma oval y que encierra en una sola cavidad dos óvulos.

Fruto: Drupa redonda u oval recubierta por una cera blaquecina (pruina), de color amarillo, rojo o violáceo, con pedúnculo mediano, peloso, con hueso oblongo, comprimido, algo áspero y que por un lado presenta una sola costilla.

El ciruelo resiste bien las bajas temperaturas, dado lo temprano de su floración, en algunas exposiciones puede padecer heladas primaverales; sin embargo las flores son bastante resistentes a las mismas. Requiere climas templados. En cuanto al suelo, aguanta bien la tierra caliza, la humedad y los terrenos compactos, debido a su sistema radicular superficial puede vivir en terrenos poco profundos, pero es preciso que el subsuelo sea fresco, pero sin humedad en exceso.

A la hora de abonar hay que tener en cuenta que el objetivo esencial es la obtención de frutos gruesos, lo cual sólo se logra con plantas jóvenes, en terrenos apropiados y estando bien abonado, será necesario el aporte de N-P-K. Deben realizarse análisis foliares para evaluar la evolución de los macro y micronutrientes más implicados en la productividad. Casi nunca se suelen abonar cuando tienen flores porque tienen bajas las necesidades y las cantidades de nutrientes que hay en el suelo suelen ser suficientes. Lo aportes de nitrógeno deben distribuirse de forma que se aplique 2/3 después del aclareo de frutos y 1/3 después de la recolección para favorecer el crecimiento de yemas fuerte. Es frecuente que se vea afectado por deficiencias de calcio y magnesio y en menor medida de zinc y manganeso.