Cultivos

Manzano

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Familia: Rosácea                       Especie: Pyrus malus L.

Porte: Este árbol alcanza como máximo hasta 10 m. de altura y tiene una copa globosa. Posee un tronco derecho que normalmente alcanza de 2 a 2.5 m. de altura, su corteza esta cubierta de lenticelas, es lisa, adherida y de color ceniciento verdoso sobre las ramas y escamosa y gris pardusca en las partes viejas del árbol. Su longevidad esta entre 60 y 80 años. Las ramas se insertan en ángulo abierto sobre el tallo, de color verde oscuro, a veces tendiendo a negruzco o violáceo. Los brotes jóvenes terminan con frecuencia en una espina.

Sistema radicular: Sus raíces son superficiales.

Hojas: Son ovales, cortamente acuminadas, aserradas con dientes obtusos, blandas, con el haz verde claro y de doble longitud que el pecíolo, con 4 - 8 nervios alternados y bien desarrollados.

Flores: Son de grandes dimensiones, casi sentadas o cortamente penduladas. Son hermafroditas, de color rosa pálido, a veces blancas y en número de 3 - 6 unidades en corimbo.

Fruto: Pomo globoso, con pedúnculo corto y numerosas semillas de color pardo brillante.

El manzano es una de las especies de frutal de mayor difusión a escala mundial debido a su facilidad de adaptación a diferentes climas y suelos, a su alto valor alimenticio y terapéutico, y a la calidad y diversidad de productos que se obtienen de sus frutos.

Por proceder de climas muy fríos resiste las más bajas temperaturas, por ello sufre menos con el exceso de frío que con el exceso de calor y prefiere los climas húmedos a los secos. Sus flores son sensibles a la heladas tardías de primavera. La prinicipal limitación del manzano en zonas meridionales es el requerimiento de hora de frío, por encima de las 1.000 h. en función de las variedades.

El cultivo del manzano se adapta a la gran parte de suelos, aunque prefiere los de aluvión, silíceo-arcillosos, pero de regadío o muy frescos. Dado el sistema radicular tan superficial que tiene puede vivir en terrenos poco profundos, el agua estancada les es perjudicial y tolera el césped mejor que ningún otro frutal.

Abonado:

- NITRÓGENO: Su carencia se manifiesta a mitad del verano, lo podremos reconocer por que la corteza de los tallos tiernos toma una coloración rojiza, las hojas apicales pierden clorofila, sus bordes se repliegan hacia la cara superior y los frutos maduran de manera irregular.
- POTASIO: Su carencia se caracteriza por la debilidad de los ramos, por rizarse y doblegarse el borde de las hojas hacia el haz, tomando una coloración castaño-rojiza, precipitando su caída, a la vez que el fruto será de menor tamaño y perderá color.
- MAGNESIO: Su carencia se identifica por la pérdida de clorofila en el borde de las hojas, seguida de necrosis y manchas en el centro del pecíolo, lo cual provocará su caída. El tamaño del fruto se reduce y pierde resistencia.
- ZINC: Su carencia se manifiesta en las hojas por la pérdida de clorofila.
- HIERRO: Su carencia se traduce en las hojas por una pérdida de clorofila, manteniéndose verdes su nerviaciones, desprendiéndose algunas hojas apicales y en las basales aparecen manchas pardas, que después se necrosan.
- MANGANESO: Esta carencia se indentifica en las hojas por la pérdida de clorofila entre las nerviaciones laterales del folíolo y deteniendo el desarrollo del árbol.
- COBRE: Los síntomas carenciales se dan en las hojas apicales y punta de los brotes tiernos por tomar un tono amarillento, despendiéndose las hojas y dejando a los brotes desnudos, que mueren y se secan, dando al árbol una forma achaparrada.
- BORO: Este elemento participa en el metabolismo de los cationes, glúcidos, en la absorción de agua y formación de la pectina de las membranas celulares, su carencia se manifiesta en las hojas de los ramos terminales por el aborto de las yemas; en la flores provoca un desecamiento; en los frutos deformaciones, agrietamientos, caída prematura y acorchado.