Cultivos

Naranjos

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Familia: Rutaceae          Género: Citrus          Especie: Citrus sinensis (L.) Osb.           Orígen: Sudeste asiático.

Porte: Reducido (2 - 10 m.) Ramas poco vigorosas, casi tocan el suelo. Tronco corto.

Hojas: Tienen el limbo grande, alas pequeñas y espinas no muy acusadas.

Flores: Ligeramente aromáticas, solas o agrupadas con o sin hojas, los brotes con hojas (campaneros, son los que mayor cuajado y mejores frutos dan).

Fruto: Hesperidio. Consta de exocarpo (flavedo; presenta vesículas que contienen aceites esenciales), mesocarpo (albedo; pomposo y de color blanco) y endocarpo (pulpa; que presenta tricomas con jugo). La variedad Navel presenta frutos supernumerarios, que son pequeños frutos que aparecen dentro del fruto principal por una aberración genética. Tan sólo se produce un cuaje del 1% debido a la excisión natural de las flores, pequeños frutos y botones cerrados. Para mantener un mayor porcentaje de cuajado es preciso refrescar la copa mediante riego por aspersión, ralentizando asi el crecimiento, de esta forma la carga de frutos es mayor y de menor tamaño.

Se trata de una especie subtropical, el factor más importante es la temperatura mínima, ya que no tolera las inferiores a -3ºC, tampoco tolera las heladas, ya que sufre tanto la flor y los frutos como la vegetación pudiendo incluso a desaparecer.  Necesita temperaturas cálidas durante el verano para la correcta maduración de los frutos. Necesita grandes precipitaciones, que cuando no son cubiertas hay que recurrir al riego, así pues necesita un ambiente húmedo tanto en el suelo como en la atmósfera. Es una especie ávida de luz para llebar a cabo los procesos de floración y fructificación, que tienen lugar preferentemente en la parte exterior de la copa y faldas del árbol. Es altamente sensible al viento, sufriendo pérdidas de frutos en precoscha debido a la vibración. 

Precisa de suelos permeables y poco calizos, se recomienda que sea un suelo profundo para garantizar el anclaje del árbol, una amplia exploración para conseguir una buena nutrición y un crecimiento adecuado. Los suelos deben tener una proporcion equilibrada de elementos gruesos y finos para garantizar una buena aireación y facilitar el paso del agua, además de dar una estructura que mantenga un buen estado de humedad y de intercambio catiónico. No toleran la salinidad y son sensibles a la asfixia radicular.

Son grandes demandantes de abono en maro y micronutrientes, frecuentemente sufre deficiencias, destacanto la carencia de magnesio que está muy relacionada con el exceso de potasio y calcio y que se soluciona con aplicaciones foliares. Otra carencia frecuente es la de zinc. El déficit en hierro esta ligado a los suelos calizos. Otras consideraciones a tener en cuenta para su abonado son:

  • No se empezara el abonado hasta el inicio de la segunda brotación desde la plantación.
  • A ser posible se abonará en cada riego. Se deberá tener la precaución de no sobrepasar los 2 Kg. de abono por m3 de agua de riego para así evitar el exceso de salinidad.
  • Abonar desde marzo hasta septiembre repartiendo el abonado total de la siguiente forma:

     MES:    MARZO          ABRIL          MAYO          JUNIO          JULIO          AGOSTO          SEPTIEMBRE
      %                5                   10                 10                 15                  20                   20                         20

  • Los quelatos de hierro se aplicarán en 2 ó 3 veces, especialmente durante la brotación de primavera, es aconsejable aportalos con ácido húmicos.
  • Sólo se indica el abonado en los 4 primeros años ya que posteriormente es aconsejable un asesoramiento técnico especializado.