Cultivos

Nispero

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Familia: Rosácea                           Especie: Erybotria japonica; Mespilus germanica                 Orígen: Sideste de China

Porte: Árbol de gran altura, llega a alcanzar de 6 a 9 m., copa redondeada, tronco muy corto que ramifica a muy baja altura, con ramas gruesas y lanosas.

Sistema radicular: Raíz bastante superficial.

Hojas: Árbol perennifolio, con hojas coráceas, muy largas y grandes, lanceoladas, subsentadas y muy pilosas, con margen aserrado, el cual suele dañar frecuentemente los frutos, produciendose lo que se conoce por tarameado.

Flores: Son de color blanco y con intenso olor a heliótropo. Se encuentra agrupadas en panículas en número muy elevado, aunque se produce un clareo natural y no cuajan todas. Dichas panículas son también pilosas y se encuentran rodeadas de hojas que forman una especie de corona a final del ramo fructífero. La floración se produce a finales de otono o en invierno, de octubre a febrero; los frutos maduran de abril a junio.

Fruto: Pomo con número variable de semillas (2 - 4) de gran tamaño que ocupan la mitad del diámetro del fruto, y conserva el cáliz rodeando una depresión apical a modo de ombligo.

Órganos fructíferos: Son los ramos de madera del año anterior y en forma de ramillete, difícilmente vuelven a fructificar, en cualquier caso se producen nuevas ramificaciones que continúan fructificando año tras año.

Se trata de una especie moderadamente resistente al frío, es un frutal del litoral donde las temperaturas se amortiguan mucho durante el otoño e invierno, coincidiendo con las etapas de floración y fructificación. Los golpes de sol, heladas y el viento hacen en ocasiones que el fruto se deprecie, en caso de producirse fuertes vientos pueden derribar el árbol debido a su débil anclaje. Pueden cultivarse en una gran variedad de suelos, aunque deben presentar un buen drenaje y pH comprendido entre 6 y 8. Los arenosos dan mayor precocidad pero menor calibre, mientras que los arcillosos aumentan el calibre y retrasan la maduración. Es una espicie muy sensible a la salinidad. En suelos calizos sufre problemas de clorosis. Las raíces del níspero son sensibles a la asfixia.

Requiere abundante abonado, aplicando N-P-K a concentraciones crecientes según edad. El fósforo y el potasio se aplican repetidamente ya que el sistema radicular es superficial y no accede a estos elementos móviles. El nitrógeno preferentemente se aporta dividido en dos o tres fases: uno durante el crecimiento del fruto y otro después de la recolección.