Cultivos

Peral

Descargar ficha

Familia: Rosácea                           Especie: Pyrus communis L.                           Orígen: Europa oriental y Asia occidental

Planta: Árbol piramidal, redondeado en su juventud pasando a tomar forma oval con el transcurso del tiempo, puede llegar a una altura de 20 m. y por témino medio vivie 65 años. Tronco alto, grueso, de corteza agrietada, de color gris, de la cual destacan placas lenticulaes. La ramas que surgén formando un ángulo agudo con el tronco son de corteza lisa, primero de color verde y luego de color gris-ciolácea, con numerosas lenticelas.

Sistema radicular: Árbol de raíz profunda, con el eje central muy desarrollado, por lo que tiene un buen anclaje y es resistente a la sequía.

Hojas: Ovales, finamente dentadas o enteras, coriáceas, glabras o rara vez tomentosas, algo lustrosas por el haz, con pecíolo de igual longitud que la lámina o más corte; al principio son algo pelosas pero terminan por hacerse lampiñas y tienen el margen serrado o casi entero.

Flores: Tienen largos cabillos y forman corimbos umbeliformes en la terminadión de las ramillas; son de buen tamaño, su ovario se desarrolla por debajo del cáliz y es de color blanco o blanco-rosado; el cáliz está formado por cinco sépalos lanceolados, estrechados en punta; los pétalos miden generalmente 12 - 15 mm. y son obovados y libres.

Fruto: En pomo, estrechado en la base, que puede ser redondeada o atenuada y prolongada en el pedúnculo. Sépalos marcescentres en ápice umbilicado. Con cinco celdillas, cada una con 1 - 2 semillas de cubierta exterior lisa. La piel del fruto es lisa, verde, que va tomamndo un color parduzco o amarillento al madurar. La pulpa es dura, ácida o astrignente en un principio, volviendose conforme madura blanda, con células esclerosas esparcidas.

Su cultivo requiere climas templados y algo húmedos, siendo más resistente al frío que a la calor. Aunque el clima más adecuado se caracteriza por inviernos con suficiente frío invernal, pocas heladas tardías y primaveras y veranos soleados con temperaturas no muy elevadas.

Es un frutal exigente en suelo, solo prospera en tierras limosas y silíceo-arcillosas, sanas y permeables, requiere suelos homogénos y profundos, ni muy secos ni demasiado húmedos. Le perjudica la humedad estancada en el terreno, en suelos arenosos puede aguantar un exceso de humedad en invierno, a condición de poder evacuar este exceso con rapidez. Los suelos demasiado secos en verano no le permiten desarrollarse normalmente, formándose unas masa esclerosas en la pulpa del fruto.

La fertilidad debe ser media o incluso baja para evitar el exceso de vigor y la profundidad superior a los 50 cm. Empleando estiércol de composición media, se debe aplicar cada año 0,700 Kg./m2 y haciendo el abono cada tres años 2,100 Kg./m2. Conviene, sin embargo, alternar el estiércol con abonos químicos.