Cultivos

Arroz

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Familia: Poaceae                       Especie: Oryza sativa                           Orígen: Asia.

Sistema radicular: Sus raíces son delgadas, fibrosas y fasciculadas. Tiene dos tipos raices: seminales, que se originan de la radícula y son de naturaleza temporal y las raíces adventicias secundarias, que tienen una libre ramificación y se forman a partir de los nudos inferiores del tallo jóven. Estas últimas sustituyen a las raíces seminales.

Tallo: Se forma de nudos y entrenudos alternados, es cilíndrico, nudoso, glabro y de 60 - 120 cm. de longitud.

Hojas: Son alternas, envainadoras, con el limbo lineal, agudo largo y plano. En el punto de reunión de la vaina y el limbo se encuentra una lígula membranosas, bífida y erguida que presenta en el borde inferior una serie de cirros largos y sedosos.

Flores: Son de color verde blanquecino, están dispuestas en espiguillas cuyo conjunto constituye una panoja grande, terminal, estrecha y colgante después de la floración.

Inflorescencias: Es una panícula determinada que se encuentra sobre el vástago terminal, siendo una espiguilla de unidad de la panícula, y consiste en dos lemmas estériles, la raquilla y el flósculo.

Grano: El grano del arroz es el ovario duro.

Los suelos inundados ofrecen un ambiente idóneo para el crecimiento y nutrición del arroz, ya que la zona que rodea el sistema radicular se caracteriza por la falta de oxigenación. Por tanto para evitar la asfixia radicular, la planta dispone de tejidos especiales, unos espacios de aire en la lamina de la hoja, en la vaina, en el tallo y en las raíces, que forman un sistema muy eficaz para el paso del aire. El aire se introduce en la planta a través de los estomas y de las vainas de las hojas, llegando hasta la base de la planta. El oxígeno se suministra a los tejido junto con el paso del aire, desplazandose hacia las raíces, donde es utilizado en la respiración. Finalmente, el aire sale de las raíces y se difunde en el suelo que las rodea, creando una interfase de oxidación-reducción.

El arroz necesita para germinar un mínimo de 10 a 13ºC, considerandose su óptimo entre 30 y 35ºC. El crecimiento del tallo, hojas y raíces tiene un mínimo de 7ºC, considerandose el óptimo en los 23ºC, con temperaturas superiores a ésta, las plantas crecen má rápidamente, pero los tejidos se hacen demasiado blandos, siendo más susceptibles a los ataque de enfermedades. El espigado está influido por la temperatura y por la disminución de la duración de los días.

La panícula o espiga comienza a formarse unos treinta días antes del espigado, y siete días después de comenzar su formación alcanza unos 2 mm. A partir de quince días antes del espigado se desarrolla la espiga rápidamente, y es este período más sensible a las condiciones climáticas adversas.

La floración tiene lugar el mismo día del espigado, o al día siguiente durante las últimas horas de la mañana, las flores abren sus glumillas durante una o dos horas si el tiempo es soledado y las temperaturas altas.

Su cultivo tiene lugar en una amplia gama de suelos, variando la textura desde arenosa a arcillosas. Se suele cultivar en suelos de textura fina y media. Los suelos de textura media dificultan las labores, pero son más fértiles al tener mayor contenido de arcilla, materia orgánica y nutrientes, por tanto la textura del suelo juega una labor importante en el manejo del riego y de la fertilización.

La mayoría de los suelos tienden a cambiar su pH hacia una neutralidad pocas semanas después de la inundación. El pH de suelos ácidos aumenta con la inundación, si embargo para los suelos alcalinos ocurre los contrario. El pH óptimo es de 6.6, pues con este valor la liberación microbiana de nitrógeno y fósforo de la marteria orgánica, y la disponibilidad de fósforo son altas y además las concentraciones de sustancias que interfieren la absorción de nutrientes están por debajo del nivel tóxico.

NITROGENO: El nitrógeno se encuentra en formas orgánicas, formando parte de la materia orgánica y de los restos de cosecha, pero la planta de arroz solo absorbe el nitrógeno de la solución en forma de inorgánica. La transformación de la forma orgánica a la forma inorgánica tiene lugar mediante el proceso de mineralización de la materia orgánica, siendo los productos finales de este proceso distintos según las condiciones del suelo. La aplicación de nitrógeno repercute de forma directa sobre la producción, ya que aumenta el porcentaje de espiguillas rellenas, incrementa la superficie foliar y contribuye al aumento de la calidad del grano. El arroz necesita el nitrógeno en dos momentos críticos: En la fase de ahijamiento medio cuando las plantas estan desarrollando la vegetación para producir el arroz y desde el comienzo del alargamiento del entrenudo superior hasta que éste alcanza 1.5 - 2 cm.

FOSFORO: Influye de forma positiva en la productividad del arroz, aunque sus efectos son menos espectaculares que los del nitrógeno. El fósforo estimula el crecimiento radicular, favorece el ahijamiento, contribuye a la precocidad y uniformidad de la floración, de la maduración y a la mejora de calidad del grano. Sera necesario en las primeras fases de crecimiento, por ello es conveniente aportarlo como abonado de fondo.

POTASIO: Su aplicación hace aumentar la resistencia al encamado, a las enfermedades y a las condiciones meteorológicas adversas.