Cultivos

Maiz

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Familia: Gramíneas                  Nombre científico: Zea mays                          Orígen: México y América central.

Sistema radicular: Sus raíces son fasciculadas y su misión es aportar un perfecto anclaje al terreno, en algunos casos sobresalen unos nudos de las raíces a nivel del suelo y suele ocurrir en aquellas raíces secundarias o adventicias.

Tallo: Es simple erecto, de elevada longitud llegando a alcanzar los 4 metros de altura, es robusto y sin ramificaciones, no presenta entrenudos y sitiene una médula esponjosa si se realiza un corte transversal.

Inflorescencia: Es de inflorescencia masculina y femenina separada dentro de la misma planta. La inflorescencia masculina tiene una panícula, espigón, de coloración amarilla que posee una cantidad elevada de polen, en cada espigon se presentan tres estambres donde se desarrolla el polen, sin embargo, la inflorescencia femenina marca un menor contenido de polen y se forman en estructuras vegetativas denominadas espádices que se disponen en forma lateral.

Hojas: Son largas, de gran tamaño, lanceoladas, alternas, paralelinervias, se encuentran abrazadas al tallo y por el haz presenta vellosidades, sus estremos son afilados y cortantes.

El maíz requiere una temperatura de 25 a 30ºC, también requiere bastante incidencia de luz solar. Para que se produzca la germinación de la semilla se requiere una temperatura entre los 15 y 20ºC. Puede llegar a soportar temperaturas mínimas hasta 8ºC y a partir de 30ºC pueden aparecer problemas serios debido a una mala absorción de nutrientes minerales y de agua. Para la fructificación se requieren temperaturas de 20 a 32ºC.

El maíz se adapta muy bien a todos los tipos de suelo, prefieriendo los de pH entre 6 - 7. También requieren suelos profundos, ricos en materia orgánica, con buena circulación de drenaje para que no se produzcan encharcamientos.

Para su desarrollo necesita el aporte de ciertas cantidades y elementos minerales, se recomienda un abonado rico en fósforo y potasio y también un aporte de nitrógeno en mayor cantidad sobretodo en la época de crecimiento. El abonado se efectúa normalmente según las características de la zona de plantación, por este motivo no se sigue un abonado en todas las zonas por igual, por ello es importante realizarlo ajustándose a las necesidades presentadas por la planta de una forma controlada e inteligente.

NITROGENO: La cantidad a aplicar depende de las necesidades producción que se deseen alcanzar así como del tipo de textura del suelo. . Un déficit puede afectar a la calidad del cultivo, sus síntomas se verán reflejados por la aparición de coloraciones amarillentas en los órganos fotosintéticos y en las hojas, que se irá extendiendo a lo largo de todo el nervio, llegando incluso a aparecer mazorcas sin granos en las puntas.

FOSFORO: Sus dosis dependen igualmente del tipo de suelo, su uso dará más vigor a las raíces y su déficit afectará a la fecundación y al desarrollo del grano.

POTASIO: Las deficiencias de este elemento hacen a la planta muy sensible a ataques de hongos y originará un porte débil ya que la raíz se ve afectada, las mazorcas no granarán en las puntas.