Cultivos

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Familia: Cariophyllaceae             Género: Dianthus.                            Orígen: Cuenca mediterránea.

Planta: Es perenne de base leñosa, con tallos de 80 cm. de altura, glabros y de día largo.

Hojas: Son lineares de 0.8 - 1,5 cm. de longitud, planas y blandas, son acuminadas y glaucas, con la base envainadora.

Flores: En grupo de 1 - 5, muy olorosas. Epicáliz con 4-6 brácteas anchas, abruptamente acuminadas, mucho más cortas que el cáliz. Cáliz de 2.5 - 3 cm. de longitud, con dientes triangulares. Pétalos dentados de forma irregular, no barbados, de 1 - 1.5 cm. de longitud. Se cultivan muchísimas variedades utilizadas para flor cortada.

Tiene su hábitat natural entre los 30 y 45ºC de latitud. Para su cultivo en invernadero se necesita por los menos una aireación del 30% de la superficie cubierta y ello conlleva contruir túneles no mu anchos. La luz es un factor primordial tanto para el crecimiento como la floración, también determina la rigidez del tallo, el tamaño y número de flores.

Prefiere suelos arenosos y en ningún caso con alto contenido en arcillas. El enarenado va bien, siendo frecuentes los aportes eventuales de estiércol. El suelo ha de ser poroso y tener una elevada capacidad de drenaje para evitar encharcamientos y enfermedades criptogámicos o asfixias radiculares. Son preferibles los pH comprendidos entre 6.5 y 7.5. Puede soportar altas salinidades tanto del suelo como del agua de riego, aunque el óptimo de producción se consigue con una salinidad de 2 mmhos./cm.

En este cultivo un exceso de nitrógeno se traduce en una mayor sensibilidad a las enfermedades y el aumento de las brotaciones axilares. El fósforo es esencial sobretodo en las primeras fases de desarrollo, ya que potencia el crecimiento de las raíces. El potasio mejora el aspecto de la flor y aumenta el vigor de la planta, su carencia ocasiona la formación de tallos débiles de escasa consistencia y flores pequeñas.

No es una planta susceptible a padecer carencias de cobre, manganeso y zinc, pero si se presentan los más fácil es aportarlos por vía foliar, aprovechando cualquier tratamiento fitosanitario. Sin embargo la deficiencia en boro puede causar algún problema, especialmente en variedades de color rosa, sus síntomas son una deformación de las flores con pocos pétalos, la deficiencia de hierro también es muy común especialmente en las variedades amarillas y naranjas, pero se corrigen fácilmente con quelatos.