Cultivos

Gladiolo

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Familia: Iridaceae                          Orígen: Cuenca mediterránea

Planta: Herbácea, que se desarrolla a partir de un tallo subterráneo, llamado cormo. Se caracteriza por su inflorescencia en espiga y sus cormos de renovación anual, que durante su ciclo vegetativo dará lugar a bulbillos.

Hojas: Son alargadas, paralelinervias y lanceoladas, están recubiertas de una cutícula cerosa. Las hojas inferiores están reducidas a vainas y las superiores son dísiticas, de lineares a estrechamente lanceoladas. Salen todas desde la base.

Cormo: Tubérculo caulinar de orientación vertical, de estructura sólida, redondeado algo achatado, con el ápice de crecimiento en el centro de la zona superior que normalmente está algo deprimida. Puede durar uno o varios años, renovándose sobre el cormo anterior, cuyos restos permanecen en la base del nuevo. Está formado por varios nudos, de cuyas yemas axilares se forman nuevos cormos.

Flores: Tallo floral generalmente al final del tallo. La inflorescencia es una espiga larga con 12-20 flores. que son bisexuales, sésiles, cada una rodeada de una bráctea y una bractéola. Perianto simétrico bilateralmente, tubular o infundibuliforme, con seis lóbulos desiguales. Androceo con tres estambres naciendo en el tubo del perianto y estilo trífido en el ápice.

Fruto: Cápsulas con semillas aladas.

La temperatura ideal del suelo es de 10 - 12ºC, las superiores a 30ºC son perjudiciales. Las temperaturas ambientales óptimas para su crecimiento son de 10 a 15ºC por la noche y de 20 a 25ºC por el día. La formación del tallo floral tiene lugar desde los 12 a los 22ºC. El gladiolo florece cuando los días son mayores de 12 horas por lo que necesita bastante luminosidad. La humedad ambiental deberá estar comprendida entre el 60 - 70%. Es poco exigen en suelos, prefiere los arenosos con aportaciones de estiércol. La cal y la materia orgánica le van muy bien, el pH óptimo está entre 6 y 7.